Tuvieron que transcurrir 8 años y dos mil seiscientas representaciones para que al fin, después de innumerables recomendaciones, cediera a la petición del Mau de ir a ver Defendiendo al cavernícola. Y… es que, a sabiendas de que el objetivo primordial de este monólogo es justificar al sexo masculino de todos sus defectos e indagar hasta en el área más recóndita del planeta –o quizá del universo– para encontrar el mínimo desperfecto en nosotras, las mujeres, y extenderlo al tamaño de un dinosaurio a fin de tratar de equilibrar la situación, no creo que sea la mejor opción del teatro a elegir ¿o sí?Es cierto que la guerra de los sexos es un cuento de nunca acabar. Por un lado, la mayoría de los hombres defienden a capa y espada su territorio, el fútbol, la tele cuando hay partido –de fútbol, obviamente–, sus amigos, las chelas, los videojuegos, los deportes, el desorden, etc. Por el otro, las mujeres demandamos amor, comprensión, tiempo, lealtad, conversación, comunicación y entrega, pero también… hacemos cada pancho que, a veces, ni siquiera nosotras mismas somos capaces de entendernos (¡Ups!, creo que ya me proyecté bien cañón). Por tales razones esta obra ha alcanzado a ser una de las más exitosas y divertidas en nuestro país, pues logra encapsular algunos episodios cotidianos de convivencia entre hombres y mujeres, ya sea dentro del matrimonio o en cualquier relación, para exponer tanto las necesidades de ellos como las de nosotras en un monólogo, cuya misión es tratar de entender las razones de cada una de las partes. Aquí nos revelan, por ejemplo, la razón por la cual los hombres sólo pueden realizar una cosa cuando las mujeres podemos hacer cuatro al mismo tiempo, o por qué los hombres son tan lentos para alcanzar sus objetivos.
Pero también, basta con tener a César Bono y su voz “aguardientosa” en escena para descubrir, a través de tremendas risas y carcajadas, el por qué un hombre en pleno siglo XXI, tiene que tomar como referencia a un cavernícola para justificar su comportamiento: Hasta la fecha no ha evolucionado y por ello se ve obligado en hacer un viaje a la prehistoria para tratar de reflexionar sobre sus actos. Para empezar ¿los hombres tendrán esa capacidad?.... César Bono, quien según los críticos en esta obra nos da muestra de su máximo talento histriónico, nos muestra que sí, pero… al fin y al cabo, tardan siglos en hacerlo.
La verdad esta obra es excepcional. Quien la haya visto, estará de acuerdo conmigo en que nunca paras de reírte y cada situación te resulta tan familiar, que hasta pareciera como si estuvieras presenciando el espejo de tu vida. Aunque no defiendo al cavernícola, sino más bien a la evolución del mismísimo Darwin, recomiendo ampliamente este monólogo que al fin y al cabo nos deja un muy buen mensaje de reflexión.
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Defendiendo al cavernícola se presenta en el Centro Cultural San Ángel de jueves a domingo. Para mayor información, da click aquí.



